13 de Febrero. Día Mundial de la Radio.

Cuando nacemos, siempre tratamos de descubrir a traves de los sonidos y el tacto. Observamos lo evidente, vemos lo que tenemos delante. Pero todo lo tenemos que tocar y palpar, y cualquier ruido, susurro o estruendo despierta toda nuestra atención -“¿de dónde viene, quién lo ha dicho, qué ha sido eso?”-. Los sentidos se ponen a flor de piel cuando algo rebasa la frontera de lo perceptible, cuando la sensación no es completa, al creer que nos falta algo en ese “todo” que es el momento mismo vivido, el instante a instante, la vida por la vida.

Y eso mismo es la Radio. La Radio es vida, sonidos que iluminan momentos, que acompañan instantes, la rueda del díal que necesitamos mover para encontrar voces y sintonías nuevas desde pequeños, cuando aún no conocemos qué son las emisoras, las diferentes cadenas, los programas de música o noticias, los carruseles deportivos, los locutores; cuando cualquier instante de Radio es virgen y salvaje para nosotros, pero a la vez, es un amigo que nos propone ser nuestro guía o acompañante en el camino, para toda la vida. La Radio es, ante todo, una fiel compañera, que siempre va a estar ahí. Por muchas veces que la apaguemos, siempre podremos volver a contar con ella, porque nunca va a faltar a su cita con la almohada, para hacer más cálidas noches de soledad o desvelo. Nunca se quejará la Radio del destino elegido para el viaje, porque lo que a la Radio le gusta es disfrutar con el trayecto, hacerlo más llevadero para el conductor, informando, entreteniendo, cantando…

Para la persona que quiere contar cosas, para la que quiere meterse en las entrañas del entrevistado, para el locutor que quiere llegar al infinito con su Música, para el narrador que desea transmitir la tensión del terreno de juego, no hay medio de comunicación más cómplice que la Radio. Voz, micrófono y oyente. Nada más. Sin los sesgos con los que puede atormentar la imagen. El locutor piensa que te habla a ti, y tú tienes que sentir que el locutor sólo se dirige a ti. Tan lejos y tan cerca, el aparato radiofónico sólo es la excusa que permite conectar a dos personas que se necesitan, el que cuenta y el que escucha. Tan importante es uno como otro. Porque si por algo se caracteriza la Radio, precisamente, es por ser la voz de la gente. La Radio debe escuchar, sentir la calle, y ser altavoz de los débiles. Ahí reside su poder, y no al revés, como canal de los poderosos. En la Radio cabe todo, y cabemos todos. Como decía el viejo “jingle” de la Cadena SER, “la radio es el sonido de nuestra vida”.

Joseba Guardia. Redacción Radio Cierzo.

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