Cascantin@s por el Mundo: Entrevista desde el Infierno.

Edición especial de “Cascantin@s por el Mundo”. Lo es porque nuestro protagonista no es vecino de nuestra localidad, y porque su estancia en el extranjero está siendo más intensa y turbulenta que la del resto de invitados en esta sección. Se llama Jon Urdirotz, y estudia en Estambul, ciudad convertida por momentos en un auténtico campo de batalla, en este mes de Junio de 2013 que estamos viviendo.

Radio Cierzo: Buenas tardes: la primera pregunta es obligada: ¿Qué está ocurriendo en Turquía? ¿Cómo afecta eso a un estudiante internacional?

Jon Urdiroz: En Turquía se está gestando un cambio en la vida política del país; comienzan a expresar sus pensamientos políticos de una manera libre y abierta. Todo fue una lucha por la defensa de los derechos más sencillos que tenemos en Europa, los Derechos Humanos, que en Turquía distan de estar asegurados. Fue un “basta ya” al control del Gobierno sobre todos los aspectos relacionados con la política o la religión. A mí me afecta desde el momento en que mi piso se halla en el centro de Estambul, y te ves metido en una especie de ciudad sin ley, de barricadas y gas lacrimógeno. Pero, en general, no afecta mucho a la vida diaria, pues todo sigue su curso normal, ya que las protestas más duras duraron 3 ó 4 días.

R.C.: ¿Podrías explicar a los oyentes, de forma sencilla, qué ocurrió en el parque Gezi? ¿Por qué se armó tal revuelo?

J.U.: En el parque ocurrió una cosa muy simple, una cosa que he visto yo durante estos meses en Turquía: la policia cargó contra unos manifestantes, que protestaban pacíficamente, y los echó de ahí, con un uso excesivo de la fuerza, pero nada del otro mundo, yo he visto estas manifestaciones durante mi curso, en la Universidad, y en otros sitios, y siempre terminan igual; desalojaron a unos cien activistas de una manera brutal, y luego volvieron unos mil más a protestar, no por el parque o los árboles, sino por el abuso policial. Entonces es cuando estalló la guerra, pues a esos mil los echaron con toneladas de gas y agua a presión, y fue cuando empezaron los disturbios, las barricadas los incendios, …

R.C.: ¿Qué imagen te vendieron del país antes de llegar? ¿Cuál fue tu impresión al aterrizar en Estambul?

J.U.: Yo no sabia lo que iba a encontrar, pero no me pareció para tanto lo que me recibió; sí que es verdad que es una ciudad como ninguna otra, es gigante, hay mucha gente de todas partes. En comparación con otras regiones de Turquia, es mucho más abierta, moderna y progresista, ya que es una ciudad con mucho “I-phone” y mucho joven, donde todo el mundo (20 millones de personas) bebe alcohol.

R.C.: ¿Ha cambiado dicha imagen? ¿Qué es lo que más te ha impresionado de la ciudad?

J.U.: La gente, sobre todas las cosas. Es muy honrada, muy legal, muy confiada, como de otro siglo. No hay robos, la seguridad es total, aunque hay que decirlo, para los hombres. Las mujeres no están seguras aquí, hay mucho peligro para ellas, especialmente para las extranjeras durante la noche; lo de volver solas a casa no es posible, ya que a más de una la han perseguido, y tambien hemos oído casos de violaciones.

R.C.: Tras 9 meses en los que has observado el germen y padecido las repercusiones de estas trifulcas, ¿te atreves a dar una solución? ¿Cómo crees que terminará esto?

J.U.: Yo creo que, de ahora en adelante, el gobierno del AKP, de Erdogan, tendrá más cuidado a la hora de reprimir cualquier propuesta, pero al menos, los turcos habrán disfrutado de una pequeña libertad de expresión y política. Serán más tolerantes con los manifestantes, y sinceramente, su estrategia es el olvido ,dejar que la cosa se calme, que poco a poco el parque de Gezi se vacíe, y de aquí a 3 ó 4 meses, cuando todo sea un borroso recuerdo, seguirán con las obras.

R.C.: ¿Cómo es la cultura turca, y cómo crees que ha afectado al desarrollo de los acontecimientos? ¿Puede ocurrir algo similar en España?

J.U.: En Turquía hay dos Turquías, la rural y la moderna. La rural, que representa la mayoría del país y se aferra a la tradición otomana y musulmana que vota a Erdogan, y los “afrancesados” de Montesquieu, que viven en la urbe, una Turquía que se abre al futuro. Lo que ambas tienen en común es su determinación, pues los turcos son tenaces, tercos y tozudos, los tienen de acero. Eso ha fomentado que la cosa pareciera una guerra más que una protesta. En España dudo mucho que pueda pasar nada parecido, la gente no es tan violenta, y los turcos tienen una vena bastante violenta: yo he visto peleas en tranvías, centros comerciales, por la calle… cosas que nunca he visto en España.

R.C.: A raíz de la pregunta anteriorc ¿crees que la religión ha podido ser el detonante en esta crisis?

J.U.: Sí, la religión es una de las claves, la gente no quiere un pais islámico, y Erdogan está limitando el consumo del alcohol, ha prohibido los gestos de afecto en publico (detuvieron a una pareja por darse un beso en el metro, en el siglo XXI), etc. En España no pueden ocurrir estas revueltas, porque los Derechos Humanos están más o menos respetados.

Mi compañero de la sección “Subcomisión de Investigación” Víctor Hernández ha preparado una serie de preguntas acerca de la actualidad política en el país.

R.C.: ¿Ha habido un verdadero traspaso de poder del ejército, que venía siendo la clase dirigente durante el siglo XX, a la sociedad civil turca?

J.U.: Erdogan está cambiando los altos mandos, los está poniendo favorables a él, y hay más de un oficial en la cárcel por rebelde ahora mismo. El partido de Erdogan tiene un poder absoluto, es casi como un Sultán, no quita el peso del ejército, pero ha cambiado las piezas del ajedrez, y ahora los tiene de su lado.

R.C.: ¿Es Turquía una democracia desarrollada, o su sistema electoral tiene lagunas?

J.U.: Primero, se podría discutir si es o no una democracia; después, está claro que no es para nada desarrollada, pues se denuncia mucho el pucherazo en las elecciones, ya que el AKP tiene más del 51% de los votos, lo que le da poder total, y el segundo partido con más votos tiene un 12%. Con todo esto, más que lagunas, amigo, tiene pantanos.

R.C.: ¿Siguen siendo los kurdos una etnia marginada?

J.U.: Lo de los kurdos es un poco delicado: son unos 5 millones entre Turquía, Siria, Iraq ,Iran… En Estambul hay muchos, muchísimos. Lo que sí que es verdad es que hay un barrio muy pobre, lleno de kurdos, que son como gitanos, y eso da la impresión de marginalidad, pero yo conozco muchos kurdos, ingenieros, economistas, etc., y están perfectamente integrados en la sociedad.

Para acabar la entrevista, nos gustaría que resumieses tu experiencia Erasmus en un país extranjero:

J.U.: Sí que me ha cambiado un poco, me ha enseñado varias cosas: lo primero, que los turcos son gente de gran corazón, y luchadores natos; me ha enseñado a valorar la suerte que tengo como europeo, con todas las ventajas comunitarias, y las leyes que hay en España. Además, me ha enseñado a que no podemos quedarnos quietos, no ya contra los gobiernos o las injusticias, sino en la vida en general: hay que moverse, espabilar, comerse el mundo, o intentarlo antes de que él te coma a ti, que la vida no es fácil, que hay mucha competencia, que siempre habrá uno que lo haga mejor que tú o dispuesto a cobrar menos, y que la libertad no es una ilusión de los filósofos, que es algo por lo que uno tiene que sudar tinta y sangre. Como ejemplo, diré que en la universidad cambiaron el precio del menú de la Universidad de 1 lira a 2 liras (de 45 céntimos a 90 céntimos de euro) y los turcos la liaron parda, cerraron el comedor, montaron “manifas” contra la policía… bueno, un espectáculo…  como debe ser, luchando por sus derechos.

R.C.: ¿Tienes ganas de regresar? ¿Será tu vida diferente a la vuelta gracias a los conocimientos adquiridos?

J.U.: Sí, tengo ganas de regresar, no por nada, sino por que uno ya sabe que es un año de vida, y que termina, y hay que volver a casa, a la Upna y a la vida de siempre. Eso sí, ya la vida no se presenta como antes… he visto miserias y riquezas, he visto cosas que te ayudan a madurar, a ser mejor en todo, porque si no, estás jodido.

R.C.: Por último, una pregunta con tres partes ¿Ves las becas Erasmus más necesarias que antes de marcharte? ¿Recomiendas la experiencia a nuestros oyentes? ¿Animas a los turistas a visitar Estambul?

J.U.: La beca Erasmus, es una cosa… que yo desde aquí, y visto lo visto, la replanteaba. ¿Cómo? Pues muy sencillo: hoy día nos dan, nos REGALAN, unos 300 euros al mes. Una broma, pues sólo el alojamiento son 200 euros: yo preferiría, por ejemplo, un préstamo interés 0 % de 1.000 euros al mes, y poder devolverlo más tarde. ¿Para qué? Para que los nuevos Erasmus no tengan que preocuparse de si habrá o no dinero, para que el que decida irse se lo piense dos veces antes de meterse en una deuda así, y supongo que lo de la fiesta y el cachondeo bajaría mucho, porque lo veo necesario, pero muy mal planteado. Por otro lado, la ciudad de Istanbul la recomiendo a todo el mundo, ya que es uno de esos rincones del mundo que tiene una historia increíble: todo ha pasado por aquí, es una ciudad maravillosa, te deja sin habla.

Alejandro Ayuso & Víctor Hernández. Redacción Radio Cierzo.

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