Al fin y al cabo son niños.

Me encanta ir al fútbol y será algo que eche mucho de menos cuando, a partir de mañana, inicie mi segunda etapa como Erasmus en Budapest. Disfruto mucho en el Malón de Echaide respirando ese olor a hierba (sustituido ahora por el del caucho) y esa pura y genuina competición. Así es el deporte en general, y el fútbol en particular, tratar de superar a un adversario, pero no a cualquier precio.

El motivo de esta reflexión se halla en el partido que el otro día enfrentó a los chavales (en el sentido más estricto de la palabra) del CD Aluvión y el CD Monteagudo de la categoría Alevín. El partido fue emocionante, los de Cascante entrenados esta vez por Sergio Aguirre (ayudante de su tocayo Planillo que no puedo acudir a la cita) perdían por un gol a tres, pero animados desde la grada por sus familiares realizaron una meritoria remontada y se alzaron con el triunfo por 4-3. Los gestos de alegría de los chicos reflejaban la felicidad y la satisfacción por imponerse al rival, y sobre todo, por imitar a sus ídolos del balompié. He de reconocer que volví a sentir las mariposillas en el estómago que sentía cada vez que me enfundaba las medias y me ataban (sí, eran mis padres los encargados de esa misión) las botas; sentí los nervios, la tensión que se palpan en un terreno de juego y la inmensa y pura emoción que aparece cuando ganas. Por un momento sentí envidia sana por esos niños que se dedican a jugar y divertirse sin ningún otro problema.

Como vengo mencionando durante toda la crónica, el papel desempeñado por los padres en el fútbol Alevín es fundamental, y me parece muy adecuado que los inciten a practicar  deporte y sobre todo dejarse la vida animándolos cuando están compitiendo. Por desgracia hay padres que no comprenden eso, que se dedican a intentar vivir por medio de su hijo su frustrado sueño de ser futbolistas. Los que habitualmente acudimos a este tipo de encuentros Alevines los distinguimos  fácilmente, pues suelen presumir de que su hijo es el mejor, menosprecian al resto de compañeros de equipo, desprecian a los rivales y son la pesadilla de todo árbitro inexperto. Me llamó la atención un señor entrado en años de Monteagudo (no era un padre sino un abuelo) que una vez la derrota de su equipo era segura se dedicó a insultar a algún chaval del Aluvión (es cierto que los “muetes” tuvieron algún encontronazo en el campo, pero para ellos siempre se queda ahí) y sobre todo a despotricar contra al árbitro e incluso enzarzarse con algunos padres.

Son este tipo de comportamientos los que deslucen este tipo de encuentros de naturaleza amable y sana. Personajes de ese tipo son completamente censurables y me gustaría que progresivamente fuesen desapareciendo de nuestros campos de fútbol pues, si ya de tan pequeños se les incita a la violencia en un terreno de juego, no quiero imaginarme qué ocurrirá cuando sean mayores. De todos modos, no me gustaría centrar la crónica en personas de tan hóstil conducta, y por ello finalizo dando la enhorabuena al equipo que realizó un importante sacrificio para llevarse los tres puntos y a los familiares que no se cansaron de insuflar ánimos a los suyos. Que el buen ambiente sea la tónica habitual del fútbol Alevín. Por favor.

Alejandro Ayuso. La Cruzeta de Radio Cierzo.

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Esta entrada fue publicada en ¿Qué pasa en Cascante?, En Cascante, La Cruzeta de Radio Cierzo. Guarda el enlace permanente.

5 respuestas a Al fin y al cabo son niños.

  1. Alegandro dijo:

    Te centras en ver los efectos de los Ribales
    Si quieres puedes estar horas criticando al aluvion por los sinverguenzas que teneis en el cub. Enpezando por los entrenadores . Y no te digo con esos equipos llados bilbao . Todo un engaño grande de cojones . Asi que no critiques tanto a los ribales por que hay teneis tela

    • Alejandro Ayuso dijo:

      Estimado lector:
      Siento que hayas tenido una interpretación errónea de la crónica. El mensaje va más bien dirigido a los padres de los chavales del Aluvión (algunos como dices también tiene tela) para que tengan un comportamiento ejemplar, no es una crítica al rival, solo se ha ejemplificado el comportamiento que no debe darse sobre un terreno de juego

  2. beatriz dijo:

    buemisma cronica

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