Un salto evolutivo.

En el Este de Europa es domingo, y en el Oeste (espero), en África, América, Asia, Oceanía y la Antártida, es domingo. También en la estratosfera es domingo, pero no un domingo cualquiera, como titula la película de Oliver Stone; no al menos para Félix Baumgartner. Una tarde que muchos pasaron (debo decir pasamos) descansando tras un agotador fin de semana, y otros muchos trabajando, el austríaco la pasó contemplando la Tierra girar, cosida a los desiertos, además de glaciares, océanos, montañas, crepúsculos y auroras boreales, todo al mismo tiempo. Sin embargo, no iba a poder permitirse el lujo de disfrutarlo, pues su cabeza estaba en algo más importante: en suceder al malogrado Neil Armstrong como el hombre que da el gran paso para la Humanidad. Pulgada a pulgada, Félix subía hasta los 36.000 metros, pero no subía solo, lo hacía con el apoyo de todo el Planeta.

Porque sí, quién más y quién menos sentía curiosidad por ver cómo era aquello, por ver el salto, y he de decir que la realización fue espectacular, propia de la ciencia ficción, una imagen que no esperaba ver en mi vida y que me ha sorprendido a los 20 años. 

Para muchos “el austríaco ese” era un loco que da un salto, para otros el marketing brutal utilizado por Red Bull en el patrocinio del evento le quitaba todo el interés (también se utilizó la llegada del hombre a la Luna como propaganda americana durante la Guerra Fría); para el resto, para los 4.323.000 españoles que lo seguían por televisión, el salto era algo histórico. Sí señor, porque hace 40 años los aviones se desintegraban al alcanzar esa simbólica velocidad del sonido, esos simbólicos 1.234,8 Kilómetros por hora; y el domingo, ese bendito Domingo Félix Baumgartner lo logró. Tras unos momentos de angustia en que contuvimos la respiración al verlo  moverse como una peonza a merced de la inmensidad, por fin el paracaídas se abrió y el mundo respiró tranquilo, el ser humano había vuelto a vencer. Opino que el salto “Red Bull” es una muestra más de la evolución del ser humano. Cristóbal Colón, Edmund Hilary, Yuri Gagarin, Neil Armstrong y ahora Félix Baumgartner, sino fuera por estos héroes, por estos locos que un día creyeron que había algo más, hoy todavía iríamos montados en carromato. No hay cómo desafiar las Leyes de la física para comprobar que el ser humano no tiene límites que se pueden seguir dando pequeños pasos para el hombre y grandes pasos para la Humanidad . O como dijo Félix:  “A veces hay que llegar muy alto, para comprobar lo pequeño que eres”.

Alejandro Ayuso. La Cruzeta de Radio Cierzo.

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